A las mujeres les encanta la seguridad, quieren casarse y una casa llena de niños tampoco estaría mal. Pero los hombres no quieren matrimonio ni hijos y, si es posible, solo sexo. Y eso lo hay en las relaciones abiertas, aquí y allá, sin complicaciones y gratis. Ahí el gran amor solo estorba. Nacidos como cazadores y recolectores, no quieren sentar la cabeza en cuestión de mujeres. Así que ella sale perdiendo, sobre todo si ha elegido al hombre equivocado.

Chocan dos mundos

Para muchos hombres, una relación supone el comienzo de una nueva etapa vital. De repente ya no cuentan las ansiadas noches de colegas y todo se centra enseguida en la boda. Con eso se le ponen al hombre las esposas. Y por si fuera poco, los hijos son para ellos la puntilla. Agobian, hacen ruido y cuestan tiempo, dinero y nervios. ¿Por qué iba a comprometerse si su libertad es muchísimo mejor? Puede hacer lo que quiera y rendir cuentas no va con él. Así que el sexo rápido es la opción elegida y el matrimonio pasa a un segundo plano. Ahí chocan dos mundos y, probablemente, no estáis hechos el uno para el otro.

¿Por qué son así los hombres?

Se puede resumir de forma sencilla y rápida, punto por punto:

• En parte nacieron machistas o los educaron así
• La mentalidad influye
• No quieren que les quiten la libertad
• Los hijos son una responsabilidad de por vida
• Divorciarse duele y puede salir caro

Y ni siquiera por el gran amor renuncian muchos hombres a su vida de antes. Por eso a las mujeres a menudo les resulta difícil. Porque no se enamoran del hombre bueno y formal de al lado. Tiene que ser el machista y el infiel. Y eso es justo lo que lo complica todo.

Ellas tienen que vivir con ello

Que los hombres no quieren matrimonio ni hijos es de sobra conocido. Se les considera unos blandengues y pierden su masculinidad. ¿Quién se vuelve a mirar a un hombre con un carrito de bebé? Para muchos hombres es una pesadilla estar casado y tener una prole de hijos. Habría que despedirse del descapotable y del piso antiguo tan bien pensado, que es todo menos apto para niños. Así que muchos hombres prefieren seguir solteros y picotear aquí y allá. Al fin y al cabo no está prohibido, y el puerto del matrimonio se rodea a buena distancia. ¿Quién quiere acabar entre niños, cocina y tareas del hogar? Además, dicen que las mujeres con hijos se abandonan en el matrimonio. Ese problema el hombre, desde luego, no se lo va a echar encima. El tema puede esperar y se archiva. En consecuencia, los matrimonios se van extinguiendo poco a poco y los hijos se convierten en un lujo caro y en una rareza. Todo eso está en manos del hombre, porque a él no se le puede obligar.